Mayo es conocido como mes dedicado a la Virgen María, debido a una tradicional devoción popular arraigada desde hace siglos, en la cual la Iglesia celebra a nuestra Madre de manera especial. Durante los 31 días del mes, se reza el rosario, los niños le ofrecen flores, se elevan coros y oraciones y se hace un altar especial, llenándola de regalos, tanto espirituales como materiales.

Esta idea se remonta a los tiempos barrocos; donde se realizaban ejercicios espirituales, los cuales tenían como fin honrar a Dios a través de la Virgen María.

John Henry Newman menciona que una de las razones por la cual mayo es dedicado a María es: “Porque es el tiempo en el que la tierra estalla en tierno follaje y verdes pastos; los retoños brotan en los árboles y las flores en los jardines”, en la época medieval el primer día de mayo era considerado el apogeo de la primavera y el alejamiento del invierno, es por ello que es el mes perfecto para dedicarle a María.

De igual manera este mes se asocia al día de las madres, elevando de este modo los obsequios al cielo, colocándolos a lado de la Virgen, debemos darle un lugar especial a ella, no porque sea una tradición, sino porque es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros.

Flores a María

De acuerdo con la historia, la tradición de  que los niños ofrezcan flores a la Virgen María se relaciona con las apariciones de la Virgen de Fátima a tres pastorcitos en Portugal, y precisamente fue en Europa en donde comenzó a dedicarse este mes a la Virgen, en agradecimiento a todo lo bueno que hacía por la humanidad y comenzó a expandirse por todos los países en donde se profesaba esta religión.

Por lo general, las flores que se le ofrecen y regalan a la Virgen María son de color blanco, lo cual refleja su pureza, amor y  belleza dedicada a nuestra Madre.

En épocas muy antiguas eran los adultos y hasta reyes, quienes veneraban a la Virgen durante este mes, posteriormente se integró a los niños, debido a su pureza e inocencia.

Acercar a los niños desde muy pequeños a Jesús, es llenar de alegría nuestros hogares y corazones. Aunque año con año va disminuyendo, la tradición de que los niños ofrezcan flores a la Virgen María, ésta se resiste a ceder al olvido.

Hoy en día se tiene que buscar iniciativas, para seguir fomentando la devoción a la Virgen, hay que motivar la participación y el sentido de pertenencia a la Iglesia católica, especialmente en los pequeños.

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