Mensaje de los obispos mexicanos ante el inicio de las campañas rumbo a las elecciones.

El viernes 1 de marzo inicio formalmente la campaña hacia las elecciones que darán un nuevo jefe de estado y de gobierno para México. Las dos candidatas principales son Xóchitl Gálvez, de la oposición, y Claudia Sheinbaum, del partido en el gobierno. Hay sin embargo 20,375 cargos de elección, entre ellos 128 senadores y 500 diputados, además de 9 gubernatura. Hay 97 millones de mexicanos llamados a votar el 2 de junio de 2024. Ante este escenario político, marcado por la delincuencia organizada y la incapacidad del gobierno para contestarla, los obispos mexicanos han emitido un mensaje al pueblo mexicano. Incitando a la participación en las elecciones, los obispos señalan en el mensaje: “Merecemos una jornada histórica que, con una nutrida participación ciudadana, fortalezca la paz y el desarrollo de nuestro país, unido en la riqueza de su diversidad, proyectándonos con esperanza hacia el futuro, gracias a la observancia del estado de derecho y a la madurez democrática que hemos alcanzado”. Comentando el reto de la inseguridad, los obispos dicen: “también sabemos ya de algunos riesgos que amenazan la estabilidad democrática mediante la violencia criminal que, al mismo tiempo, afectan la libertad ciudadana. Estamos a tiempo de evitarlos confiando en la fortaleza de las instituciones electorales y en la honestidad de todos los candidatos”. Y más adelante agregan: “También consideramos necesario que las autoridades responsables de la seguridad ciudadana y las fuerzas del orden (SEDENA, Guardia Nacional y SEMAR), a nivel estatal y nacional, garanticen la protección y el ambiente de paz, de tal manera que se eviten, por motivos electorales, las agresiones, los atentados y los lamentables asesinatos de candidatos, políticos, familiares, periodistas y demás ciudadanos. Por lo demás, la seguridad deberá estar garantizada en todos los rincones del país el próximo domingo 2 de junio, sin excepción alguna”. Volviendo al punto de la delincuencia organizada, la Iglesia mexicana dice: “Creemos que el peor de los escenarios, el que mayormente debemos evitar, es aquel en el que el crimen organizado y otros grupos delincuenciales intervengan en el proceso electoral, en cualquier lugar y momento. La democracia electoral mezclada con la delincuencia es un binomio totalmente inaceptable, es un signo de la más deplorable corrupción que se debe evitar a toda costa. Por ningún motivo se puede justificar y mucho menos entrar en complicidad”. El episcopado considera que “el reto mayor está en hacer valer y vivir en un verdadero Estado de Derecho como primer paso para superar la corrupción y nuestras carencias. México necesita campañas electorales, limpias, legales y austeras; con abundancia de propuestas responsables y serias; dejando de lado las descalificaciones de los contrincantes para dar lugar a la búsqueda de soluciones auténticas para nuestros problemas, tomando en cuenta la seriedad de los mismos. También nos conviene, a todos, la libertad de expresión en el legítimo ejercicio de los comunicadores y los ciudadanos, sin que por ello se ponga en riesgo la vida o seguridad de las personas. Requerimos campañas electorales que favorezcan el ejercicio del voto libre, informado y secreto, sin manipulaciones ni engaños, sin injerencias indebidas de las autoridades gubernamentales ni de cualquier índole. Lo decimos con toda claridad: ¡deseamos una elección en la que participemos todos! ¡evitemos cualquier retroceso democrático! Finalmente, en su mensaje a la sociedad la Iglesia mexicana exhorta “a todos los ciudadanos, especialmente a los jóvenes a informarse, interesarse y tomar sus propias decisiones buscando el bien de la Nación. Igualmente exhortamos a los partidos políticos y candidatos, para que se conduzcan con ética, con altura de miras y que no pierdan de su horizonte de acción el bien común. Esto incluye la más grande de las actitudes cívicas en democracia que es la participación generosa y la aceptación de los resultados finales. Anhelamos que todo el proceso se realice por cauces legales para evitar conflictos postelectorales innecesarios y costosos, fundados en posiciones arbitrarias y sin sustento”.

Fuente| ZENIT – Espanol

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