Muchas felicidades porque Jesús ha resucitado y nos ha llenado de gracias y bendiciones. Es importante que nos demos la oportunidad de celebrar en casa y en familia este gran acontecimiento que es la fiesta mayor para nosotros los católicos.
Debemos darnos a la tarea de que nuestros hijos comprendan esto y lo puedan vivir realmente.

Acá algunos tips para vivir y celebrar la Pascua en familia:

1. Cincuenta días de fiesta

La Pascua son 50 días, por lo que debemos hacer una gran fiesta.
Y no me refiero a que gastemos mucho en esa fiesta, lo que quiero es que tengamos el corazón lleno de alegría y que la compartamos con los que nos rodean, es decir, con nuestra familia.
En la medida de las posibilidades, organicemos una comida especial, esa que más les gusta a nuestros hijos y adornemos la mesa como lo hacemos en Navidad, pero con signos de la Pascua.
Quizá un mantel blanco y velas blancas pues las puertas del cielo están abiertas para nosotros y debemos estar muy alegres.
2. Pongamos en claro algunos conceptos

Es importante que nuestros hijos comprendan con claridad lo que está pasando y el porqué de las cosas.
Podemos leer el evangelio para que todos tengamos esa claridad, y de ser necesario, debemos explicarles a los más pequeños para que también participen de la fiesta de la Pascua.
3. Comparte con las otras familias esta alegría

En la medida de las posibilidades, compartamos con nuestros seres queridos la alegría del resucitado, un abrazo de corazón, un detalle brindado con amor, una frase que demuestre nuestra felicidad.
También podemos tener estas muestras de gozo con nuestros vecinos y personas que nos rodean.

4. Como tenemos tiempo, hagamos cosas novedosas
Como tenemos 50 días para celebrar y tenemos tiempo en familia, podemos preparar cosas lindas y novedosas.
Podemos organizar obras de teatro con nuestros hijos, podemos inventar juegos de mesa que nos recuerden cómo fue que Jesús resucitó, podemos inventar un sin fin de actividades para celebrar a diario en familia.
Otra forma de celebrar es tratar de no pelear o discutir en la familia, pues cambiar nuestra actitud puede ser un muy buen regalo para Jesús, como agradecimiento por su gran sacrificio de amor.
5. Que nada nos quite la alegría y la paz

Nuestra actitud ante todo lo que pasa en el mundo, en nuestro país, a nuestro alrededor debe reflejar la alegría que sentimos de que Jesús nos compró la vida eterna y ha regalado su amor.

Que cada acto refleje ese amor y alegría para que los jóvenes y niños comprendan que ante las situaciones difíciles siempre está presente Dios que nos da su amor y nos ayuda.
Con una convicción firme de que Dios está con nosotros, nos sostiene en la prueba y nos ha ganado el cielo, sólo podemos celebrar y compartir este gran regalo de amor que Dios nos ha dado.
Y qué mejor que lo hagamos en familia. Por eso digamos todos ¡Aleluya! ¡Jesús ha resucitado!

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