El Adviento es un tiempo de espera y expectación de la Navidad: el nacimiento de Cristo, la Natividad de Nuestro Señor. Preparamos nuestros hogares y nuestros corazones durante cuatro semanas antes de Navidad. El Adviento es también el comienzo de un nuevo tiempo litúrgico: concluye un largo periodo de Tiempo Ordinario y nos conduce al nuevo año eclesiástico con esperanza y paciencia en preparación de la Navidad.

La palabra “adviento” viene del latín adventus, que quiere decir “venida” y se asocia con las cuatro semanas de preparación para la Navidad. El adviento siempre incluye cuatro domingos y empieza desde el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de noviembre) y continúa hasta el 24 de diciembre.

En 2023, el Adviento comienza el 3 de diciembre y termina el 24 de diciembre (nochebuena), cuando comienza la Misa de Navidad. El Día de Navidad es el 25 de diciembre.

Esta temporada se celebró probablemente por primera vez en el siglo V, a partir de la tradición de ayunar varias veces a la semana, comenzando el día de la fiesta de San Martín de Tours (11 de noviembre) y concluyendo el día de Navidad. En la actualidad, el Adviento comienza siempre unas cuatro semanas antes de Navidad, el domingo más próximo a la festividad de San Andrés (30 de noviembre).

¿Por qué es importante el Adviento para la Iglesia católica?

Es un tiempo de preparación para celebrar la Encarnación del Hijo de Dios en Navidad. Así como cada año la Navidad parece empezar con más anticipación en lo comercial, los fieles deben tratar de preparar el corazón para acercarse más al Señor.
No dejemos que se nos pase este tiempo sin dar espacio en nuestros corazones a una profunda espiritualidad que nos permita meditar el misterio de cómo y por qué este Dios omnipotente, ante quien los ángeles tiemblan, haya descendido y haya vivido nueve meses en el vientre de la mujer más pura y santa de todos los tiempos, pasado y futuro. Él estuvo confinado en un vientre con esa Inteligencia Infinita, ese Poder Infinito y ese Poder del Espíritu Santo.

¿Cómo prepararse durante el Adviento?

En primer lugar, es bueno destinar más tiempo a rezar, pueden ser los misterios gozosos del Rosario o la Novena de Navidad; todas las devociones nos ayudan a pensar en el misterio de la venida del Señor al mundo.
También es importante leer las Sagradas Escrituras, especialmente los relatos de la infancia de Jesús en Mateo y Lucas. El Catecismo de la Iglesia Católica, en los capítulos 2 y 3 de la segunda parte del Credo, expresan la fe de la Iglesia en la Encarnación y la Natividad del Señor.
Por último, para preparar verdaderamente el corazón, es importante hacer una Confesión al menos una vez durante este tiempo; y quizás ir a Misa durante los días de semana y hacer adoración eucarística cuando sea posible.

¿Cómo se vive el Adviento?

El Adviento es una pequeña Cuaresma: comienza recordando que Cristo vendrá como Juez al final de los tiempos; es un tiempo para pensar en la santidad con la que debemos prepararnos para recibir al Señor. Por eso, aunque no es estrictamente un tiempo de penitencia, los fieles deben volver a poner la mirada en Jesús mediante la oración, la limosna y el sacrificio.
En la última parte del Adviento, esperamos con alegría su Primera Venida, en Belén. Una buena forma de hacerlo es meditar las antífonas de Adviento que se usan en la Misa, porque cada una evoca un título mesiánico de Cristo del Antiguo Testamento.

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