¿Por qué celebran los católicos la Conmemoración de los Fieles Difuntos?
La Iglesia se compone de los fieles que viven en la tierra y los que se nos han anticipado en la muerte. Los últimos son los santos que están en el Cielo y las almas de los que se purifican en el Purgatorio. Así como el 1° de noviembre honramos a los que ya están con Dios, el 2 de noviembre conmemoramos a todos los fieles que han fallecido. Los honramos por su fidelidad en vida y rezamos por ellos porque se están purificando antes de ingresar en la Presencia Santísima de Dios. Como afirma el libro del Apocalipsis (21,27) acerca de la Jerusalén celestial: “Nada profano entrará en ella”.
¿La Iglesia Católica todavía cree en el Purgatorio?
Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los católicos han creído que existe un lugar donde se da la purificación final de los fieles que han fallecido. Se reconoce que quienes mueren mártires ya están en presencia de Dios porque quedan perfectamente conformados con Cristo y Su Cruz por el martirio. Para los muchísimos creyentes que no han tenido la oportunidad de dar tal testimonio público, la Iglesia ofrece oraciones, en particular la Misa, para que, una vez purificados de toda imperfección, puedan entrar en el Cielo. Esto puede encontrarse en muchos textos antiguos, así como el testimonio en las catacumbas y las tumbas. En la Edad Media, se desarrolló la explicación teológica y se empezó a utilizar el nombre de Purgatorio, y describe bien la creencia de la Iglesia desde sus comienzos hasta ahora.
Todo el que muere en gracia y amistad con Dios, pero todavía falto de una purificación perfecta, ya tiene asegurada la salvación eterna, pero antes de entrar en el gozo del Cielo, debe alcanzar la santidad necesaria a través de una purificación. La Iglesia da el nombre de Purgatorio a esta purificación final de los elegidos… (Catecismo de la Iglesia Católica, n° 1030-1031).
¿Cuál es el origen de la Fiesta de Todos los Fieles Difuntos?
Desde sus primeros tiempos, la Iglesia recordaba en la Misa las almas de los que habían partido. Esto se hacía inscribiendo sus nombres sobre tablas. Esto es equiparable a lo que en todas las Misas de hoy en día es la oración por los fieles que han partido en Cristo, conocida como Memento Domine, así como la práctica de ofrecer misas por alguna persona en particular. La celebración de un día en especial para esta conmemoración comenzó en algunos monasterios en el siglo VI; y hacia el siglo X, la idea ya se había expandido a nivel diocesano con una fecha específica: 2 de noviembre, el día después de la Fiesta de Todos los Santos. Esta fecha fue adoptada ya en Roma en el siglo XIII.
¿Qué se hace el día de Todos los Fieles Difuntos?
Si bien no es un día de precepto, es buena idea ir a la Misa que se reza especialmente por todas las almas del Purgatorio. Además, deberían dedicarse algunos momentos del día para rezar por los seres queridos difuntos y por aquellos que no tienen quién rece por ellos.
Es una honrosa costumbre, también, visitar las tumbas de los seres queridos fallecidos ese día, tanto para rezar en el lugar donde se encuentran sus restos, santificados por los sacramentos que han recibido en vida y en espera ahora de la Resurrección general, y dejar allí alguna muestra de afecto, como flores, para adornar la tumba.
¿Cómo se reza por los que han fallecido?
A lo largo del año, pueden rezarse Misas por las almas del Purgatorio, o la oración diaria o ponerlas entre las intenciones del Rosario; también se puede rezar por ellas cuando se pasa cerca de un cementerio.