El Adviento es un tiempo de espera y preparación que culmina en la Navidad; cada domingo de Adviento tiene un significado especial, además de las oraciones y lecturas litúrgicas, este domingo se caracteriza por el encendido de la última vela morada de la Corona de Adviento, a la cual se le conoce como “Vela del Ángel” o “Vela del Amor”. Esta vela representa el amor de Dios manifestado en el nacimiento de Jesús.
El cuarto domingo de Adviento se centra en el amor y el servicio al prójimo. Este amor es el fundamento de la llegada de Cristo, quien es el máximo regalo de Dios para la humanidad. Invita a reflexionar sobre cómo compartimos este amor con nuestras familias, amigos y comunidades.
“No nos olvidemos de que el primer acto de caridad que podemos hacer al prójimo es ofrecerle un rostro sereno y sonriente y llevar la alegría de Jesús, como hizo María con Isabel. ¡Que la Madre de Dios nos tome de la mano, nos ayude a levantarnos y caminar con prontitud hacia la Navidad!”.
En las lecturas y oraciones de este domingo de Adviento, vemos cómo María, en su visita a Isabel, es portadora de este amor divino. Su ejemplo inspira a ser portadores de esperanza y bondad en nuestras propias vidas.
La vela que se enciende el cuarto domingo de Adviento es de color morado, al igual que las de los dos primeros domingos. Este color simboliza penitencia, preparación y espiritualidad profunda.
En contraste, la vela del tercer domingo, conocida como la “vela de la alegría”, es de color rosa. Este cambio en el color simboliza un respiro de alegría dentro del tiempo de espera.
Al encender la vela o el cirio, se completa la preparación espiritual del calendario de Adviento para la llegada de la Navidad.
En algunas familias y tradiciones se acostumbra encender una quinta vela el 25 de diciembre, durante la Navidad. A este cirio se le conoce como “Vela de Cristo” y se coloca justo en el centro de la corona de Adviento. Esta práctica tiene un significado profundo y se realiza el 25 de diciembre, durante la Navidad, para celebrar el nacimiento de Jesús, quien es la “Luz del Mundo”.
Esta quinta vela suele ser de color blanco simbolizando la pureza y perfección de Cristo, y representa la culminación de la promesa De Dios en la venida del Mesías.
Si bien no encontramos un horario establecido para prender cada una de las velas de la Corona, algunas familias se acostumbra encender la quinta vela durante la Misa de Navidad.
El cuarto domingo de Adviento recuerda que el amor de Dios es el centro de la fe y la razón de la celebración navideña. A medida que se enciende la última vela de la corona, se llama para llevar este amor a los demás y a preparar el corazón para la llegada de Cristo.
Que este último domingo de Adviento de 2024 sea una oportunidad para renovar la fe y para fortalecer los vínculos con nuestros seres queridos.