Padre Celestial, gracias por enviar a tu Hijo Jesús a la tierra.
No sólo celebramos su nacimiento en un pesebre, sino también la razón de su venida –su muerte en la cruz.
Te damos gracias por proveer vida eterna a cada uno de los que aceptan su regalo de salvación.
Padre, te doy gracias por mi familia.
La vida no siempre es fácil para nosotros, pero sabemos que tú estás a nuestro lado. Como dice tu Palabra, tú nunca nos dejarás ni nos abandonarás.
Gracias por el amor que nos mantiene unidos y por satisfacer nuestras necesidades. Acércanos más en el año que viene.
Te amamos y deseamos que nuestra celebración, hoy, sea memorable. En el nombre de Jesús.
Amén