Es bonito adornar nuestra casa y darle un ambiente navideño. Eso nos indica que estamos llenos de alegría. Pero el adorno necesario es el de nuestra alma. ¿Cómo ponerle guirnaldas, esferas y nochebuenas?

Adornemos nuestra alma con la oración. Una oración tomada en serio, una plática sabrosa con Jesús que nazca desde el fondo de nuestro corazón. Platiquémosle de nosotros y de los que amamos.
También escuchemos lo que él nos dice guardando silencio, ese silencio al que estamos tan poco acostumbrados los que vivimos en el ruido del mundo.

Para nutrir nuestra oración, para tener de qué platicar, tomemos el Evangelio de San Lucas o cualquier otro texto bíblico que nos ayude a conocer lo que Dios hace por nosotros en esta Navidad.

La Misa dominical es esencial para un católico. Es fuente de gracias divinas y de bendiciones para nosotros y para nuestras familias. Es decir “aquí estoy, todavía pertenezco, todavía soy hijo y hermano”.
En el contexto de la oración están también nuestras tradicionales Posadas, asiste, organízalas en tu familia y dales ese sentido de oración festiva y llena de esperanza; recen el rosario y pidan posada con las letanías cantadas, antes de la convivencia, eso es realmente una posada.

FUENTE: https://desdelafe.mx/formacion/la-navidad-es-jesus/

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